/Lo inútil de la discusión

¿Cuál es el valor de discutir, cuando quienes discuten tienen posiciones distintas e irreconciliables?

Me parece que hay gente que disfruta discutir. No estoy tan seguro de que lo ubiquen en el mismo nivel de practicar un deporte, pero por la frecuencia con que lo hacen y la forma como lo hacen, pareciera que sí. Quizás se trate, simplemente, de la forma como se relacionan con otros y con el mundo.

Si vas por la vida mundo pensando en que el resto de la gente te debe algo, es probable que estés en conflicto con el mundo entero. Y que discutas para conseguir lo que el mundo te debe.

Si crees que todo el mundo está tratando de engañarte, es probable que estés a la defensiva todo el tiempo, esperando – y confirmando – que la gente te engañe. Y que discutas, para defenderte de todos lo que están tratando de hacerlo.

Yo no discuto. Y cuando comparto esta idea, me da la sensación de que muchos quieren discutirla.

Y no discutir no significa ser una persona cerrada, no estar abierto a opciones, ideas, visiones distintas. Todo lo contrario. El diálogo, la conversación, implica apertura.

Considero que la discusión es todo lo contrario a la apertura.

No discuto; dialogo, converso, comparto. Escucho, la mayor cantidad de tiempo, sin evaluar, para poder comprender la forma como el otro observa lo que yo observo y entiendo distinto.

Dado que todos tenemos orígenes, experiencias, aprendizajes, relaciones, vivencias distintas, lo lógico sería entender que todos pensamos distinto, somos distintos, y opinamos distinto.

Sin embargo, parece que el pensar distinto te ubica en una vereda diferente, en lugar de ver que comprendemos un hecho o situación de forma distinta, exactamente por el hecho de ser personas distintas.

Ver las cosas de una forma distinta, para muchos, es simplemente verlas de forma equivocada.

Me parece también muy llamativo que las personas que se expresan ´sin filtro´, se autodenominen “honestas” y “transparentes”. No tener ningún tipo de filtro, para mí, te convierte en una persona peligrosa, destructiva. Sin embargo, también en este caso y para estas personas, quienes medimos las palabras somos “personas de poco confiar”, “personas que esconden cosas”, “personas retraídas” o simplemente “individuos egoístas”.

Las relaciones son difíciles, lo sé.

Creo que quienes discuten, necesitan tener razón. Quieren tener razón. Por el motivo que fuese. No voy a evaluar el por qué; no me interesa.

Si vas por la vida pensando en que todos quieren imponerte su verdad, es probable que discutas todo el tiempo para defender tu posición. Yo creo que no es una posición de fortaleza, sino todo lo contrario. Pero es solo mi opinión, no la verdad.

Lo interesante es que muchos consideran que ganar una discusión, independientemente de lo que signifique eso, es algo bueno.

Y no consideran que ganar una discusión, muchas veces, te hace perder una amistad, o te distancia de una persona querida.

A este tipo de victorias se las puede denominar “pírricas”: victorias a un costo tan grande, que se convierten en desfavorables.

Hay mucha gente con un enorme historial de victorias pírricas. Comparten su existencia con aquellos que ven la vida con el mismo filtro. También discuten entre sí. Y cuando se han puesto de acuerdo en cómo ´deben ser´ las cosas, comienzan las discusiones por lo “más importante”: sobre fútbol, sobre política, sobre los problemas del mundo, y del por qué su propuesta salvará a la humanidad de la desaparición. Todo esto tomando un café, en la mesa del bar, en la casa de un amigo, o en el espacio que comparten con sus pares. Nuevamente, ganando discusiones e imponiendo sus puntos de vista en aquellos lugares y con aquellas personas donde no generan ningún impacto.

No discuto. Indago, pregunto, converso, comparto y dialogo, porque me interesa tu punto de vista. Más todavía si es distinto.

Si todos vemos lo mismo, no estamos prestando atención a lo que debemos.

Y si no prestamos atención a lo que tenemos que atender, toda situación distinta a lo esperado es una sorpresa. Muchas veces, desagradable.

¿Quieres discutir?

Por mí, hazlo todo lo que quieras.

¿Quieres discutir conmigo, por una posición distinta a la mía?

Es muy probable que te ignore.

¿Quieres conversar al respecto?

Es muy probable que lo hagamos.

Fernando Del Vecchio
Publicado el 16 de enero de 2015
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Foto: “Confrontation”, de Anna Levinzon.  https://www.flickr.com/photos/anyalogic/3219089873/

By |2015-01-16T18:01:31+00:00enero 16th, 2015|Sin categoría|1 Comment

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