Buena o mala suerte

Algo sucede. Puede ser muy bueno o muy desafortunado. Alguien se te acerca y te dice: ¡Qué buena (o mala) suerte!”. El punto es que no sabemos si es buena o mala suerte. Sabemos qué sucedió. Es lo que es. Lo demás, el tiempo lo dirá.  

Cuando escucho (o leo) que alguien dice (o escribe) que “lo que sucede, conviene”, pienso que – en momentos difíciles – resulta muy complicado pensar en que algo bueno resultará de todo ello. Finalmente, esa situación, esos eventos, de alguna manera también terminan moldeando nuestra personalidad. Y en ese momento, a pesar del sufrimiento que hemos padecido, podemos decir: “eso que sucedió, fue lo mejor que me pudo pasar”.  

Yo viví dos situaciones extremadamente difíciles en mi vida, y ahora puedo reconocer cómo me cambiaron la vida para mejor. La primera de ellas modificó radicalmente quién iba a ser y me llevó a un mundo completamente distinto. Debido a esos eventos, hoy soy una persona completamente distinta de lo que seguramente hubiera sido, de haber continuado por el camino anterior. Y fue por mi esfuerzo, claro. No ocurrió por azar. Ya en la segunda oportunidad, muchos años después, durante el período más oscuro de la experiencia, pensé: “con el tiempo, me daré cuenta que esto fue lo mejor que me pudo haber pasado”. Y hoy reconozco que así fue. 

¿Buena suerte o mala suerte? ¿Quién sabe? Lo cierto es lo que sucede. Lo demás, el tiempo lo dirá.   

La historia del caballo. Fluir con el Tao (2´46 minutos): https://youtu.be/oNIr8IDKLLI  

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