Todos somos una marca personal.

Nuestro nombre es una marca personal. Esa marca está asociada a ciertas características, que nos identifican.

¿Cuáles son tus atributos de marca?

Piensa en tus características y dime: ¿Cuáles son tus virtudes y cuáles son tus defectos? Esas características, son atributos de marca.

¿Qué piensan de ti tus colegas, tus empleadores, tus amigos? Esas características, representadas por aquello que piensan de ti, son tus atributos de marca.

Piensa en cualquier marca y dime tu opinión sobre ella. Todas esas opiniones, incorporadas a través de diferentes experiencias que has tenido con ella, son atributos de marca.

A partir de tus opiniones sobre esas marcas, tomas decisiones. Y lo mismo sucede con tu marca personal. A partir de las opiniones que las personas tienen sobre ti, toman decisiones.

Tu comportamiento como atributo de marca

Miguel no es una persona puntual. En todas y cada una de las ocasiones en las que hemos agendado una cita, llega irremediablemente tarde. Por ello, cuando alguien nos pregunta sobre Miguel, podemos decir muchas cosas, entre ellas, que es un poco impuntual. Y él lo sabe. No es una característica que desconoce. Podemos decir, entonces, que uno de los atributos de marca personal de Miguel es la impuntualidad.

Y así con tantos otros ejemplos de tantas otras personas: Martín es muy grosero con la gente; uno de sus atributos de marca personal es la grosería. Lucila es respetuosa y tolerante de las opiniones de los demás; uno de sus atributos de marca personal es el respeto.

Construcción de marca personal

Cada acto que realizamos comunica atributos de marca. Cada promesa que comunicamos abre una oportunidad: la de cumplirla o no. Y con ello, determinamos la dirección de cotización de nuestra marca.

A partir de lo que haces, dices, dejas de hacer o decir, tu marca sube o baja de cotización para quienes la evalúan. No para todo el mundo, sino para quienes se relacionan, de alguna forma, contigo.

Tus decisiones y tus actos, a nivel personal y profesional, determinan la cotización de tu marca personal.

Por ello, para diferentes personas, tu marca cotiza distinto (tiene distinto precio).

¿Qué significa que tu marca sube su cotización?

Que sube tu credibilidad, y con ello, tu reputación.

¿Qué significa que tu marca baja de cotización?

Que baja tu credibilidad, y con ello, tu reputación.

El valor de la actitud

En su charla en TED x Andorra, Victor Kuppers explica la importancia de la actitud. El dice que los conocimientos y las habilidades suman, pero que la actitud multiplica.

Por ello, una buena actitud garantiza un incremento en la cotización de tu marca.

Actitudes que suben tu cotización:

Dices que harás algo y lo haces.
Dices que conseguirás algo y lo consigues.
Dices que entregarás algo y lo entregas.
Dices que llegarás a tal hora y eres puntual.

En resumen: prometes algo y lo cumples.

Actitudes de bajan tu cotización:

Dices que harás algo y no lo haces.
Dices que conseguirás algo y lo no consigues.
Dices que entregarás algo y no lo entregas.
Dices que llegarás a tal hora y llegas tarde, muy tarde, o no llegas.

En resumen: prometes algo y no lo cumples.

En definitiva, que tu cotización suba o baje de precio significa que eres más o menos valioso, a partir de tu comportamiento y actitudes.

Trabajo y valor

¿Por qué se paga tan poco en ciertas profesiones o trabajos?

Porque su valor es escaso.

¿Quieres ganar más dinero?

Hazte más valioso, subiendo tu cotización de marca.

Esto implica un cambio en la actitud y en las tareas que haces. El origen se ubica en un cambio en las preguntas que haces.

No preguntes: ¿cómo puedo ganar más dinero? Pregunta: ¿cómo puedo convertirme en una persona más valiosa, a la que quieran pagarle más por su trabajo?

No preguntes: ¿cómo puedo conseguir trabajo? Pregunta: ¿cómo puedo convertirme en la persona que todo el mundo quiera contratar?

Cuando cambias la pregunta, la lista de tareas cambia, porque en lugar de esperar a recibir algo, vas en busca de ese algo. La lista de tareas cambia porque en lugar de presionar para que te paguen más, te conviertes en la persona a la que le ofrecen más dinero. La lista de tareas cambia porque en lugar de manipular a quien debería contratarte, te conviertes en la persona que quieren contratar.

Marca actual versus marca futura

Nuestra marca es nuestra responsabilidad. El trabajo que debemos desarrollar es sobre nosotros mismos y no sobre los demás, principalmente, porque es el único espacio sobre el que tenemos control. No tenemos control sobre los otros.

Entonces: comenzamos preguntándonos: ¿Quién soy? ¿Cuáles son mis atributos de marca? ¿Cómo cotiza mi marca personal?

La consecuencia de esa evaluación es mi marca personal actual.

A continuación, determinamos una meta, que define mi marca personal futura.

Mi nueva versión versus mi versión actual define mi brecha a cerrar.

Y ahora a trabajar.

Ese trabajo requiere un esfuerzo.

Porque, principalmente, requiere un reconocimiento de la necesidad de cambio y un esfuerzo de cambio.

Adicionalmente, en el proceso de cambio nos encontraremos con que quienes menos quieren ese cambio son las personas que más cerca tenemos.

¿Por qué?

Porque están muy cómodos con nuestra versión actual.

Conclusión

Todos somos una marca con atributos que nos identifican.

Esos atributos pueden ser positivos o negativos.

La cotización de marca depende del peso de los atributos – positivos y negativos – en la evaluación de quien trata contigo.

Tu actitud puede hacer una enorme diferencia en la cotización de tu marca.

Puedes proyectar una nueva marca personal, a partir de trabajar en una nueva versión personal.

Las barreras más importantes que encontrarás en el proceso de cambo hacia una nueva versión de ti mismo, serán las de tu entorno más cercano.