Para transformar tu estudio y conseguir los resultados que quieres después de años de trabajar bajo el mismo paradigma, debes entender que existe algo llamado “demora”.   

Si vas a iniciar una dieta muy estricta con la intención de perder peso, es muy probable que durante los primeros días no veas ningún resultado. Subirás a la balanza todas las mañanas esperando ver a la aguja llegar al “número mágico”, ese número que te permitirá seguir motivado por un día más sin probar los dulces que tanto te gustan… pero eso no sucede. Una y otra vez, mañana tras mañana, tendrás el mismo resultado. Hasta que un día, quizás después de haber perdido un poco la esperanza de ver algo distinto, quizás después de días de no pesarte, posiblemente a los diez o quince días, verás los resultados que tanto estabas esperando (si y solo si no abandonaste el proceso en el camino).

Toda modificación de conducta genera cambios en el sistema donde se aplica, pero siempre existe una demora. Esa demora puede ser más o menos corta de lo que esperas, pero siempre existe. Y muchas veces, sobre todo en lo que respecta a resultados de negocios, no depende exclusivamente de nosotros.

Tampoco sucede el milagro de leer un artículo sobre comida saludable y convertirse en saludable. Es posible que la lectura te motive a cambiar una conducta, pero – salvo en tu cabeza – nada ha cambiado todavía.

Todo el mundo adhiere a la frase “si quieres resultados diferentes, empieza a hacer cosas diferentes”, pero también hay que adherir a la segunda parte de la frase: “tendrás resultados diferentes… pero no de inmediato”.

En muchas oportunidades me han preguntado “cómo hacer para mejorar las ventas, o la gestión de mi estudio de diseño”, y la respuesta siempre es la misma: “hay que empezar por el principio, y el principio es el diseñador – o grupo de diseñadores – a cargo”.

Podemos analizar cuál es la propuesta actual y cómo se comunica, cómo configurar una mejor propuesta de servicios a partir de cómo se entiende el negocio desde el punto de vista de los clientes, cómo mejorar la comunicación de la nueva propuesta y cómo relacionarnos con aquellos clientes a los que ahora deseamos atender, etc. Podemos hacer muchas cosas, pero hay algo que no podemos hacer y eso es: generar desesperación por la compra de nuestros productos, para satisfacer la falta de paciencia por resultados de quienes dirigen el estudio.

Esto no significa que no pueda suceder; significa que la probabilidad de ocurrencia es tan baja, que es preferible entender que el rumbo del negocio y los cambios de conducta son positivos y están bien orientados, y que los resultados no serán inmediatos. Como sucede en el caso de la dieta.

Si los resultados no son inmediatos, existe el riesgo de pensar en volver a lo que hacíamos antes (volver a la zona de confort), o peor: cambiar rápidamente una y otra vez de rumbo y ver qué sucede en cada caso, esperando que en alguna oportunidad, la suerte nos encuentre y se apiade de nosotros. Esto puede ser aún más peligroso, por el mensaje de desorientación que enviamos a los clientes.

Si vienes leyendo los artículos sobre gestión de empresas creativas que aquí publico, es posible que estés en el punto donde comienzas a entender la necesidad de modificar algunas pautas de trabajo para generar otros resultados. Es probable que te hayas dado cuenta que el talento creativo puede ser importante, pero no es determinante para obtener los resultados que deseas.