Logremos grandes cambios en los resultados que conseguimos, a partir de pequeñas modificaciones en la forma como trabajamos.


Actos pequeños y bien focalizados pueden producir mejoras significativas y duraderas, si se realizan en el sitio apropiado.

Afrontar un problema dificultoso a menudo requiere ver dónde se encuentra el punto de apalancamiento, para realizar un cambio que con mínimo esfuerzo lleve a una mejora significativa y duradera.

El único problema es que las zonas de alto apalancamiento no son evidentes para la mayoría de los integrantes del sistema. No están “próximas en el tiempo y el espacio” respecto de los síntomas.

No hay reglas sencillas para efectuar cambios de alto apalancamiento, pero hay modos de pensar que lo facilitan. Un punto de partida consiste en aprender a ver “estructuras” subyacentes en lugar de hechos. Otro punto de partida consiste en pensar en procesos de cambio y no en “instantáneas”.

En su libro “La quinta disciplina”, Peter Senge explica un ejemplo que sirve como metáfora de este principio de la palana: el apéndice de orientación.

“El apéndice de orientación es una especie de ´timón del timón´ de una nave. Es mucho más pequeño que el timón, y su función es facilitar el manejo del timón, lo cual facilita el manejo de la nave. Cuanto más grande sea la nave, más importante es el apéndice de orientación, porque resulta difícil mover el timón cuando desplaza un gran volumen de agua.

El apéndice de orientación constituye una metáfora maravillosa de la palanca, no sólo por su eficacia sino porque no es obvio.”

Otra aplicación, más cercana y más obvia, es el famoso “gato” que utilizamos cuando debemos cambiar un neumático del automóvil. Ejerciendo una pequeña fuerza, logramos levantar un peso imposible si no fuera por la herramienta.

En su charla TED “Cómo conseguir sus metas más ambiciosas”, Stephen Duneier también explica el mismo principio, aplicado a un caso más conocido: el increíble ascenso en el ranking de la ATP del serbio Novak Djokovic.

En el caso de Djokivic, el “apéndice de orientación” es el porcentual de puntos ganados por partido. Una pequeña modificación en el porcentual generó enormes resultados (y progresos) en el porcentual de partidos ganados y en el ascenso en el ranking mundial.

Duneier explica que, en el año 2005, Djokovic ganaba el 49% de los puntos de los partidos, ganando el 49% de los mismos. En julio de ese año ocupaba el puesto número 94. Entre el año 2006 y el 2010, momento en el que llegó al puesto número 2 del ranking, ganaba el 79% de los partidos, incrementando únicamente un 3% la cantidad de puntos ganados por partido (del 49% al 52%). Y entre julio del 2011 y julio del 2016, momento de su mejor posición en el ranking (el número 1 del mundo), ganaba el 90% de los partidos, habiendo incrementado nuevamente solo un 3% la cantidad de puntos ganados por partido (del 52% al 55%).

Durante toda su charla, Duneier se refiere al concepto de mejora marginal, es decir, la forma como las pequeñas mejoras generan un importante avance o impacto en los resultados que obtenemos. Es decir, habla del principio de la palanca.

Según aquellos que saben de tenis, no hay grandes diferencias técnicas entre los primeros cien jugadores del ranking. La diferencia no se encuentra en el tenis, sino en la cabeza del jugador.

¿Qué pudo haber hecho que Djokovic lograra esa mejora marginal, para pasar a ganar 6 puntos porcentuales más en la cantidad de puntos por partido y de esa manera avanzar del puesto 94 al número 1 en el ranking?

Posible y probablemente, un enfoque absoluto en el presente, sumado a un control de las emociones, más allá del resultado de cada uno de los puntos en juego.

El ejemplo de enfoque absoluto en el presente fue manifestado por el entrenador de Bjorn Borg, ex tenista y múltiple campeón sueco, en la película “Borg vs McEnroe”.

Allí, su entrenador le dice que “un partido no dura cinco sets…dura solo un punto: el que estás jugando”. Lo único que importa es el punto que estás jugando, con absoluta concentración en el golpe que estás por ejecutar. No importa el golpe anterior ni el posterior; no importa el punto anterior ni el posterior. Lo único que importa es el momento presente. Creo que de eso se trata la concentración en el presente, la vida en el presente, en el único momento que existe: este momento.

Esto implica una pequeña modificación de enfoque (pequeña fuerza), en el punto más apropiado (punto de apalancamiento), para generar grandes modificaciones en los resultados (impacto).

Cada caso es distinto. Nuestro caso es diferente al de cualquier otra persona. Y el trabajo de identificación del punto de apalancamiento, para modificar los resultados que conseguimos, es – quizás – el trabajo más importante que tenemos que realizar antes de poner manos a la obra.