Todos tenemos ideas.

Algunos tienen grandes ideas.

¿Cuál es la diferencia entre una idea y una gran idea?

Cada vez que tengo una idea, se me ocurren con bastante claridad cuáles son los siguientes pasos o etapas que debería realizar, si tuviese la intención de implementarla.

Si, de repente, se me ocurriera viajar a Europa, definiría qué destino me gustaría visitar, comenzaría a revisar las ofertas de vuelo de acuerdo a las fechas en las que me gustaría viajar, revisaría también las ofertas de alojamiento en esos mismos lugares, identificaría qué puedo hacer allí, revisaría las alternativas de paseos, precios… también miraría si conozco a alguien en los lugares donde pienso llegar, preguntaría por experiencias que otros hayan tenido en esos lugares para revisar lo que he pensado hacer… etc. Finalmente, empezaría a cerrar esa idea contratando lo que deba contratar (comprando pasajes, contratando alojamiento, tramitando las visas que necesite, etc.).

Pero cuando tengo una gran idea – y no me refiero a una idea espectacular sino a una idea demasiado grande – lo que me ocurre es que me resulta difícil pensar en cuál sería el siguiente paso. La pregunta es: ¿Cómo sigo desde aquí? O, mejor dicho: ¿Cómo comienzo desde aquí?

Algo que me ha sucedido muy a menudo es que, al visitar distintos sitios para ver o descargar películas, me aparecen ofertas para realizar apuestas en línea, del deporte que uno quiera, en el país donde uno quiera, definiendo hasta lo que uno quiere plantear como apuesta. Una gran idea es la de hacer algo similar… ¿por qué no? Me da la sensación de que es un negocio que mueve millones…por no decir miles de millones. El problema es que no tengo idea qué hacer a continuación.

También se me ocurren otras ideas, por ejemplo: volar puede ser una muy buena o muy mala experiencia. Quienes hemos tenido la experiencia de viajar, reconocemos que en ocasiones se podría llegar a mejorar la experiencia de vuelo para generar un servicio de excelencia. Me encanta la idea…sin embargo, ¿cuál es el siguiente paso? No tengo idea.

Para algunas personas, cualquier idea es muy grande. Para otras, no hay ideas muy grandes.

Una persona para la cual no parece haber ideas muy grandes es Elon Musk. Otra, Richard Branson.

En su libro “Choose yourself”, James Altucher comenta que, para el momento en que Virgin Atlantic estaba obteniendo una ganancia de U$S 15 millones al año, a Richard se le ocurrió que debería existir una aerolínea transatlántica cuyo servicio fuese más confortable.

¿Qué hizo a continuación?

Cerró un trato con la empresa Boeing, firmando un contrato de leasing por una aeronave. Hizo un muy buen trato, ya que si el negocio no resultaba como esperaba podía devolver el avión, y si el negocio resultaba como esperaba o mejor, se convertiría en un muy buen cliente de Boeing. Seguramente también contactó a Airbus para llegar a un mejor acuerdo…pero, en definitiva, lo que nos importa aquí es que supo cuál era el siguiente paso, y se puso en marcha inmediatamente.

Seguramente, y esto ya lo estoy asumiendo, contactó a las autoridades pertinentes para lograr los permisos necesarios para operar la ruta, así como a las autoridades de los aeropuertos desde donde y hacia donde la operaría para cerrar un acuerdo. Probablemente luego contrató pilotos, tripulantes de cabina, cerró acuerdos comerciales de publicidad y finalmente, después de muchos pequeños pasos, la aerolínea estaba operativa y volando.

En definitiva, Virgin Atlantic comenzó a operar y hace muy poco expandió su actividad hacia lo que – potencialmente – se convierta en un servicio de turismo espacial, poniendo en marcha el proyecto Virgin Galactic.

El día en que se le ocurrió la idea, llamó a Boeing para cerrar un trato de leasing. A mí, esa idea me hubiese parecido demasiado grande…no hubiese podido siquiera identificar qué hacer a continuación de pensarla.

Una idea es demasiado grande cuando no sabes cómo dar el siguiente paso.

Para muchas personas, cualquier idea es demasiado grande. Pueden tener infinidad de ideas, y muchas de ellas muy buenas, pero no saben qué hacer a continuación.

En algunos casos identifican un problema (como idea), pero no pueden identificar una oportunidad detrás de esa idea. Por ello no saben cómo continuar (como dar el siguiente paso).

Quizás sea importante, hasta como proceso de entrenamiento, el identificar qué hacer a continuación – cuál es el siguiente paso – frente a cada idea que tengamos.

Luego, será un tema de iniciativa o de actitud el hacer o no hacer algo con eso.

Recuerda a Henry Ford: “tanto si piensas que puedes como que no puedes, en ambos casos tienes razón.”