Hablemos acerca de la suerte

Sin entrar en definiciones, aquí hay algunas citas que se refieren a ella.

“El noventa por ciento del éxito se basa simplemente en insistir.” Woody Allen

“Sólo triunfa en el mundo quien se levanta y busca las circunstancias, y las crea si no las encuentra.” George Bernard Shaw

“La suerte favorece sólo a la mente preparada.” Isaac Asimov

“Cuanto más practico más suerte tengo.” Gary Player

“Existe una puerta por la que puede entrar la buena suerte, pero tú tienes la llave.” Proverbio japonés

“Que la inspiración llegue no depende de mí. Lo único que yo puedo hacer es ocuparme de que me encuentre trabajando.” Pablo Picasso

“La suerte del genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración.” Thomas Edison

¿Qué es la suerte?

La suerte es un concepto imaginario del ser humano, al que hacemos responsable de los eventos que ocurren más allá de nuestro control, sin importar la voluntad propia, la intención o el resultado deseado.

Estadísticamente, puede ser definida como el resultado positivo de un suceso poco probable.

Por ello podemos decir que la suerte no depende de uno. Pero hablando con algunos amigos, colegas y clientes, me he dado cuenta de que la buena suerte sí. La buena suerte depende de uno.

La buena suerte

Recuerdo haber leído un libro llamado “La buena suerte” escrito por Alex Rovira y Fernando Trías de Bes.

El libro describe una historia muy bonita, titulada “La leyenda del trébol mágico”.

La historia cuenta que, en un reino lejano, los caballeros son desafiados por el Mago Merlín a que encuentren un trébol de cuatro hojas, que nacerá la siguiente semana en algún lugar del reino.

Solo dos caballeros aceptan el reto: el Caballero Sid y el Caballero Not. Ambos caballeros salen del castillo dispuestos a encontrar el trébol, utilizando enfoques distintos: mientras el Caballero Not preguntaba dónde nacería el trébol, obteniendo siempre una negativa como respuesta, el Caballero Sid preguntaba acerca de las condiciones necesarias para que naciera un trébol de esas características.

Por ello fue que el Caballero Not no logró identificar dónde nació el trébol de cuatro hojas, mientras que el Caballero Sid creó las condiciones en el terreno que permitieron que, en el transcurso de esa semana y como había pronosticado Merlín, naciera el trébol.

El Caballero Not se enfocó en tener suerte; el Caballero Sid se enfocó en crear las condiciones para tener buena suerte.

A partir de la historia, podemos concluir que la suerte no depende de uno, pero la buena suerte sí. Y creamos buena suerte al crear condiciones para aprovechar las oportunidades.

¿Qué son los factores críticos de éxito?

Son los determinantes del éxito. Y estos determinantes, dependen y pertenecen a cada actividad. Es decir, que cada industria, cada actividad en particular, tiene sus propios factores críticos de éxito.

Primero, entendamos que la condición necesaria, es comprender que nosotros somos quienes creamos las condiciones para tener buena suerte.

Segundo, comprendamos que – en la creación de las condiciones para tener buena suerte – debemos identificar los factores críticos de éxito.

Entender que nosotros creamos las condiciones para tener buena suerte significa evaluar qué es lo que hacemos, para comprender si es lo correcto para alcanzar las metas que nos hayamos propuesto.

Porque puede ser que creamos estar trabajando en lo correcto y no es así.

Decía Mark Twain que “lo que te mete en problemas no es aquello que no sabes, sino que aquello que sabes y no es así.”

Factores críticos de éxito y habilidades distintivas

Entonces, una vez que identificamos qué debemos hacer – al identificar los factores críticos de éxito (FCE) – desarrollamos las habilidades (distintivas) que nos permitan alcanzarlo.

En el caso del Caballero Sid, una habilidad distintiva preexistente – para identificar los FCE – es su apertura para pensar en forma distinta y preguntar acerca de las condiciones en las que podría nacer un trébol de cuatro hojas, en lugar de preguntar dónde nacería.

Esta habilidad preexistente, podría considerarse como una condición necesaria para identificar los FCE.

Ejemplo: invertir en publicidad es condición necesaria en el juego de hacer negocios. Identificar la forma como la publicidad se convierte en efectiva, hoy es un factor crítico de éxito.

Los factores críticos de éxito cambian

Los factores críticos de éxito van mutando. Cambian con el tiempo, a partir de los cambios en el entorno.

Por ello, lo que en cualquier sector funcionaba hace veinte, diez, o cinco años, hoy no funciona. La forma de conseguir el éxito deseado va cambiando.

Por ejemplo:

En el ámbito del tenis a nivel profesional, tener un excelente estado físico y absoluto dominio del juego es condición necesaria para ser parte de la élite en el tenis. El FCE, según muchos, es el estado mental para permanecer en absoluta concentración y enfoque en el presente durante la mayor cantidad posible de tiempo.

En el Barcelona FC, con Pep Guardiola a la cabeza, la habilidad y la preparación como base para tener capacidad de convertir más goles que el adversario son condiciones necesarias. Pero la posesión del balón, para que el rival no genere opciones de peligro, se convirtió en un FCE. Es posible que un factor importante haya sido la precisión para lograr la absoluta posesión del balón (convirtiendo al futbol en un deporte de mayor precisión, aunque no al nivel del tenis o del vóley).

Al identificar con claridad los FCE, incrementamos la probabilidad de que suceda lo que deseamos que suceda.

Al identificar los FCE incrementamos la probabilidad de tener buena suerte.

A mis clientes les planteo que:

Entrar en contacto con prospectos, incrementa la probabilidad de que te ubiquen y tengan en cuenta, cuando surja un proyecto en el ámbito en el que trabajas.

Un nuevo contacto por semana alcanza a los 52 nuevos contactos por año.

Al incrementar la cantidad de prospectos que conocen, comprenden y dan valor a tu servicio, incrementas la probabilidad de éxito (de acuerdo con el concepto de éxito que hayas definido como resultado).

Entonces, hay condiciones necesarias para competir, existen factores críticos de éxito, propios del entorno y actividad donde competimos, y es necesario identificarlos para desarrollar las habilidades distintivas que requerimos.

Dos preguntas

Un cliente me preguntó: ¿cobrar poco es un FCE?

No. Pero quizás llegues a creer eso, porque tus clientes quieren pagar poco, y cuando les ofreces descuentos logras vender. El precio es una decisión empresarial, relacionada con el valor prometido y percibido por el cliente. La capacidad para ofrecer un bajo precio, y obtener rentabilidad, tiene que ver con las habilidades distintivas, en un entorno donde – quizás – parte de los FCE se relacionen con la capacidad de vender a precios reducidos una gran cantidad de producto (negocio de alto volumen y bajos márgenes).

Otro cliente, fotógrafo profesional, me consultó: ¿comprarte la última cámara es un FCE?

No, nuevamente, comprar la cámara es una decisión empresarial. Conozco el caso de dos fotógrafos: uno, compró la mejor y última cámara que salió al mercado, gastó unos U$S 15.000 y no logró ni un solo cliente adicional; el otro, no compró ninguna cámara, triplicó sus ingresos… y cuando necesita una mejor cámara que la que tiene para trabajar en algún proyecto, la alquila.

Conclusión

¿Existe la suerte? Sí, pero no dura porque no depende de nosotros.

¿Existe la buena suerte? Sí, y la generamos nosotros, creando las condiciones. Por ello, puede durar.

¿Cuáles son las preguntas clave?

¿Cuáles son las condiciones necesarias para lograr lo que queremos lograr? Es decir, ¿Cuáles son los FCE de mi actividad en mi contexto de trabajo? ¿Qué es lo que es necesario saber y hacer? Es decir, ¿cuáles son las habilidades distintivas que nos permitan trabajar en los FCE?