La locura según Fred Kofman.

El mundo es un lugar muy complicado. Y, con el correr de los años, parece que se complica aun más.

La exposición a noticias durante las 24 horas, la lectura de los mensajes que comparten nuestros amigos, familia y conocidos acerca de lo que sucede en el planeta, nos sumerge en una sensación de complejidad, inequidad, insatisfacción e inseguridad permanente.

¿Qué significa ser feliz?

Muy poca gente lo sabe y muy poca gente entiende lo que conlleva ser feliz, porque nunca lo han experimentado. Creen que la felicidad es la consecuencia de algo o de alguien.

Esperamos que alguien nos haga feliz. Esperamos que algo nos haga feliz. Y en el mismo momento, por otro canal, compartimos información, memes y mensajes relacionados con la felicidad como un estado, como una elección personal, independientemente de las circunstancias que nos toca vivir.

La mayoría de las personas no son felices, porque viven en lo que se denomina “locura”.

¿Qué es la locura?

Veámosla desde teoría de los juegos, según lo explica Fred Kofman.

Locura implica jugar un sub juego (juego de nivel inferior) de forma tal que haga imposible ganar el juego (juego de nivel superior).

Vamos a un ejemplo:

¿Cuál es la meta de un equipo de fútbol? Ganar el partido (el juego que está jugando). Ganar es algo complejo, por ello, se determinan sub objetivos en sub juegos. Uno de esos sub juegos es la defensa; otro es el ataque. ¿Cuál es el objetivo de la defensa? Que los contrarios no hagan goles. ¿Cuál es el objetivo del ataque? Hacer goles.

En este caso, la locura implica que la defensa del equipo se enfoque únicamente en su objetivo, en lugar de trabajar en función de la meta del juego. Y si los defensores se enfocaran en su propio sub objetivo, probablemente preferirían perder por 1 a 0 a ganar por 5 a 4. Porque en el primer resultado los contrarios solo han convertido un gol y en el segundo han convertido cuatro. En el sub juego los defensores ganan, pero el equipo pierde el juego. Igual caso sería el de los atacantes, prefiriendo perder 5 a 4 a ganar 1 a 0.

En una entrevista a Oscar Ruggeri, ex jugador de fútbol argentino, éste relata que en un encuentro de la Serie A del fútbol italiano entre el Ancona (donde él jugaba) y la Fiorentina (donde jugaba Batistuta), él se encargó de marcar a este último, no permitiendo que hiciera ningún gol. Ruggeri fue muy efectivo, dedicando los 90 minutos del partido únicamente a alcanzar su propio objetivo (meta del sub juego) … mientras su equipo perdió 7 a 0 (no alcanzando la meta del juego).

 

Ahora, traduzcamos esto a la vida: ¿cuál es la meta que deseamos lograr? Muchos plantean que su meta es feliz, ser dichoso, trascender. La felicidad trascendente. Para lograr esto, como también se trata de una meta compleja, podemos descomponerla en diferentes sub juegos: una meta relacionada con el desarrollo físico, otra con el desarrollo personal, una tercera con el desarrollo profesional, otra con el desarrollo espiritual, etc.

Nuevamente, locura implica hacer cosas que, por cumplir metas de sub juegos, no nos permitan cumplir la meta del juego.

Hay personas que, enfocadas en obtener las metas de los sub juegos, no se permiten obtener la meta del juego.

Para un empresario, locura sería ganar mucho dinero (una meta de sub juego) que implique limitaciones que, en el largo plazo, no le permitan ser feliz, dichoso y trascender (que es la meta del juego).

En el corto plazo, cumplir metas de sub juegos es adictivo. Pero no funcionan en el largo plazo. Esto funciona como las drogas: en el corto plazo, parece que las drogas producen algo bueno… de lo contrario, nadie las consumiría. Nadie sería tan imbécil de consumirlas, si hicieran muy mal inmediatamente. El problema es que la meta del placer a corto plazo (meta del sub juego) no me permite alcanzar la meta de vida (meta del juego).

El problema de enfocarse y alcanzar todas las metas de los sub juegos, es que hacen imposible ser feliz, dichoso y trascender.

Estos sub juegos funcionan como las drogas, tranquilizantes de nuestra conciencia que no nos advierten sobre algunos actos de maldad que a veces cometemos.

Sin embargo, en la medida en que podamos ver la realidad de esta situación, podríamos dejar de actuar de esa manera.

Podemos interpretar esta realidad de la siguiente manera: la forma de ser efectivo en alcanzar la meta del juego es a través de cierta sub efectividad en las metas de los sub juegos.

Algo difícil de alcanzar en el corto plazo, si nos enfocamos en estas sub metas. Más difícil aun cuando se diseñan incentivos para cumplir con efectividad esas sub metas y/o cuando esas sub metas están asignadas a grupos de personas distintos, sin información acerca de la meta del juego a obtener.

En el caso individual, el desafío se plantea en manifestar con absoluta claridad la meta del juego, para comprender la poca importancia que tiene la efectividad de las metas de los sub juegos en la consecución del proyecto llamado ser feliz.