Con la presentación de la nueva marca gráfica del aeropuerto El Dorado y de la marca país, los diseñadores colombianos tienen una nueva oportunidad de evaluar su actitud frente a la identificación de oportunidades.

Los últimos días han sido prolíficos en cuanto a críticas despiadadas por dos nuevas marcas gráficas colombianas: la primera fue la del aeropuerto El Dorado; la segunda, la nueva marca país.

Las opiniones vertidas, muchas veces utilizando adjetivos que rozan el insulto por ambos trabajos, es algo inaceptable. De todas formas, los ejes de conversación no se agotan en la crítica por el resultado del trabajo; también se incluyen las habituales quejas por la supuesta falta de profesionalismo de quien ha realizado el trabajo, por la modalidad de contratación de la empresa que lo ha realizado, por la no inclusión de diseñadores o estudios de diseño en el proceso de trabajo (situación que por lo general se desconoce), y finalmente, por la aparente falta de valoración del diseño (habiendo tanto talento en el país).

El caso de la marca gráfica del aeropuerto El Dorado es muy interesante, porque – como respuesta a las críticas recibidas – el autor (Vladdo) respondió una serie de preguntas donde explicó por qué fue contratado. En sus palabras [ver]:

Empecé este proceso por mi propia iniciativa. Viajo con frecuencia y un día pensé ¿por qué el aeropuerto nuevo de El Dorado no tiene un logo? Ahí mismo me puse a trabajar en un borrador y busqué a la gente de Opaín. Ellos vieron el logo y me dijeron “bueno trabajémoslo recatando la marca de El Dorado”. Repasé algunos diseños de otros aeropuertos, me reuní con ellos varias veces y llegamos a la propuesta final.

Es interesante la actitud de Vladdo, muy diferente a la de la enorme mayoría de profesionales diseñadores. Lo que explica Vladdo es la forma como, a partir de sus competencias profesionales – detecta una oportunidad, presenta un proyecto y genera un contrato. Guste o no el resultado final, que es adonde apunta la crítica, pregunto:

¿Alguna vez te diste cuenta de la falta de marca gráfica del aeropuerto?
¿Pensaste en la posibilidad de presentar un proyecto para completar ese vacío?
¿Podrías haber hecho un mejor trabajo (una mejor marca gráfica)?

Es muy probable que hayas respondido que sí a cada una de las tres preguntas. De haber tenido la misma actitud de Vladdo, quizás en este momento estaríamos hablando de tu trabajo, y no del suyo.

En esta actitud radica la diferencia de actitud entre quien observa dificultades y – a partir de sus capacidades – identifica oportunidades y genera proyectos, y quienes se sientan a esperar que los clientes llamen a su puerta.

Como he planteado en una anterior reflexión, tu nivel de ingresos es consecuencia de tus decisiones. Y para modificar tu realidad, debes comenzar a redefinir tu modelo de negocios (e incluye tu actitud).