Inestabilidad política

La inestabilidad política que estamos viviendo en Ecuador se asemeja a una tormenta inminente en el horizonte. Siendo honestos, puede que te asuste, puede que te haga dudar. Mires donde mires, ves nubarrones y relámpagos, sientes la electricidad en el aire. Te preocupas por tu hogar, por tu familia, por todo lo que has construido. No puedes evitarlo, el miedo se arrastra como una sombra, incierto pero palpable. No sabes qué va a pasar, si el viento cambiará, si la tormenta se desatará, si todo se derrumbará.

Pero aquí está el quid de la cuestión, querido lector. En medio de este caos, de esta creciente incertidumbre, también hay oportunidades. ¿Has notado cómo, después de la tormenta, todo parece más claro y más fresco? La inestabilidad política, por muy aterradora que sea, también puede ser un catalizador para el cambio, para la innovación. En el desorden, a veces, encontramos nuevas formas de hacer las cosas, nuevas ideas que nunca habríamos considerado si el cielo hubiera seguido siendo azul y claro.

Así que sí, la inestabilidad política puede ser aterradora. Pero también puede ser un trampolín para algo nuevo, algo mejor. Quizás es el momento de mirar la tormenta a la cara, de aceptar el miedo y de preguntarte: ¿Qué puedo hacer yo, aquí y ahora, para prepararme para el cambio, para aprovechar las oportunidades que vienen con él? Después de todo, la tormenta puede ser fuerte, pero nosotros también lo somos. Y al final del día, eso es lo que cuenta.

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